La reforma a la Justicia es una vergüenza histórica. ¿Cómo se llegó tan lejos?
La reforma a la Justicia, que era un punto de honor del presidente Juan Manuel Santos, se convirtió en el peor descalabro político de su gobierno y, de entrar en vigencia, sería un inmenso retroceso institucional.
El impacto se sintió con fuerza. El viernes rodó la cabeza del ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, que presentó renuncia irrevocable a su cargo. Uno de los delfines más promisorios de la política, Simón Gaviria, que pensaba cerrar con broche de oro su presidencia de la Cámara, tal vez fue el peor librado. El presidente del Senado, Juan Manuel Corzo, sumó un nuevo gafe a su saldo ya en rojo. Y al propio presidente Santos le tocó hacer grandes malabarismos políticos y jurídicos para tratar de enmendar el error del que participó su gobierno.
La reforma a la Justicia, que era un punto de honor del presidente Juan Manuel Santos, se convirtió en el peor descalabro político de su gobierno y, de entrar en vigencia, sería un inmenso retroceso institucional.
El impacto se sintió con fuerza. El viernes rodó la cabeza del ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, que presentó renuncia irrevocable a su cargo. Uno de los delfines más promisorios de la política, Simón Gaviria, que pensaba cerrar con broche de oro su presidencia de la Cámara, tal vez fue el peor librado. El presidente del Senado, Juan Manuel Corzo, sumó un nuevo gafe a su saldo ya en rojo. Y al propio presidente Santos le tocó hacer grandes malabarismos políticos y jurídicos para tratar de enmendar el error del que participó su gobierno.